La brecha de la mortalidad laboral.

Cuando los defensores del pensamiento ortodoxo de género nos hablan de la brecha laboral, se refieren siempre a la salarial, que tiene una parte estadística y una parte falsa.

El mito de la brecha salarial nos dice que las mujeres cobran menos que los hombres por hacer exactamente el mismo trabajo. Esto se basa en un fenómeno estadístico:  calculado en bruto sin tener en cuenta diferencias en ocupaciones, educación, posición dentro del trabajo u horas trabajadas a la semana, las mujeres en total cobran de media menos que los hombres. Como decía Dino Segré, "La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros". Luego esta el mundo real, ese testarudo, que nos dice que los hombres y las mujeres no hacen exactamente el mismo trabajo.

En Estados Unidos el mito se encarna en la manida frase “Las mujeres ganan 77 céntimos por cada dolar ganado por los hombres, por hacer el mismo trabajo.” Esta afirmación, a pesar de haber sido refutada por los economistas, es repetida como cierta incontables veces.

Hay en el mundo laboral una brecha mucho más importante y de la que nunca se habla, una lacra que no será nunca elevada a asunto de estado. Yo la llamo la brecha mortal.

Según datos recopilados por el Ministerio de Empleo para el año 2014 en España hubo un total de “3.058,2 accidentes por cien mil trabajadores, lo que supone un aumento del 1,6% respecto del índice de incidencia del año anterior.”

“En lo referente a la siniestralidad de accidentes mortales en jornada, se registró un índice de incidencia de 3,33 accidentes mortales por cien mil trabajadores, repitiendo en datos provisionales el índice de incidencia del año anterior.”

Los accidentes afectaron más del doble a hombres que a mujeres: “Los varones sufrieron 4.027,2 accidentes por cien mil trabajadores y las mujeres en 2.002,9 accidentes por cien mil trabajadoras.”

Pero esta "brecha laboral" se acrecienta de manera alarmante cuando hablamos de  accidentes mortales: “los varones presentan un índice de incidencia de 6,04 accidentes mortales por cada cien mil trabajadores, mientras que dicho índice en mujeres es de 0,37.

El total de accidentes mortales durante 2014 fue de 565, de los que 454 fueron durante la jornada laboral, y 111 "in itinere". Y la mayoría de ellos eran hombres.

Imaginemos por un momento que el mito de la brecha salarial es cierto ¿por qué  quienes  se nos presentan como adalides  de la  igualdad les preocupa sólo que la mujer cobre menos y no que el hombre muera más? ¿valoran más el dinero de las mujeres que la vida de los hombres? ¿qué clase de igualdad es esa que en teoría defienden?

La realidad es que los hombres no cobran más "por hacer el mismo trabajo", pero sí mueren más, porque hacen los trabajos más arriesgados, duros, difíciles, porque los hacen en peores condiciones,  y a nadie parece importarle demasiado. La próxima vez que alguien te hable de la brecha salarial, recuérdale lo realmente importante, la brecha mortal.

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